Blog - abril '10

  • LA CULTURA DEL LADRILLO. Bogotá - Colombia

     

    Chicago es una ciudad de concreto; New York, de acero, y Bogotá, de ladrillo. Por todos los lados y con todas sus tonalidades, el amarillo rojizo de la arcilla cocida está en los techos, en las paredes, en las escaleras y hasta en los pisos.

    Los constructores colombianos, empíricos y profesionales, utilizan el material en los sitios más insólitos y con las formas más inesperadas: en bóvedas, en arcos, en celosías.

    Tal es el auge de esa tendencia que hoy en día las obras más importantes se hacen en ladrillo: el Hotel Forte Capital, el Centro Comercial Andino, la Hemeroteca Nacional, el Archivo de la Nación...

    En fin, desde la más humilde vivienda hasta la más sofisticada obra tienen al ladrillo como elemento básico de su arquitectura.

    Eso es lo que se llama cultura del ladrillo , por la cual Bogotá tiene una identidad arquitectónica reconocida a nivel internacional.

    Esa fama ha llegado a tal punto que los arquitectos extranjeros ven en Colombia un país muy particular en materia de construcción.

    A veces, sienten cierta envidia, ya que los costos de la mano de obra, en los países desarrollados, no les permite hacer construcciones en ladrillo.

    Por eso el libro Ladrillo, editado por Villegas, tuvo mucha demanda en el extranjero.

    Tres razones Para el arquitecto Rafael Obregón, la cultura del ladrillo fue posible fundamentalmente por tres razones.

    La primera, por el uso del material en grandes catedrales e iglesias en los años 30, que lo arraigó en las clases populares.

    La segunda, por el uso formal que le dieron en los años 50 y 60 los arquitectos Fernando Martínez y Guillermo Bermúdez, y más recientemente Rogelio Salmona, que llevaron a la elite a considerar al ladrillo como un material sofisticado.

    Justamente, las Torres del Parque, de Salmona, pusieron un hito en la arquitectura bogotana, que influencia a los jóvenes diseñadores.

    La tercera razón es que el ladrillo es un material que se produce en todas partes y no tiene un dominio único, como sucede con otros productos para la construcción.

    Sin embargo -anota Obregón- el ladrillo no es un material clásico. Está ausente en las grandes obras gubernamentales; allí siempre se verá la piedra y el mármol como revestimiento de las fachadas.

    Al contrario, en vivienda son muchos los ejemplos, inclusive barrios completos construidos en ladrillo. Palermo es uno de ellos, que aún se conserva intacto en varios sectores.

    De más reciente data hay buenos ejemplos del uso del ladrillo como Torreladera, en Suba, y Navetas, en La Colina Campestre, donde es el actor principal del diseño.

    Hacedor de sueños Pero, además, es un material muy noble, que con el tiempo no se daña ni se desmorona. Siempre está ahí, a la espera de que alguien le hecha mano y comience a construir sus sueños.

    Y en materia de diseños y calidad, el ladrillo ofrece muchas posibilidades.

    Por un lado, es común el gusto popular por el material, pues consideran que le da mayor solidez a la construcción. Lo que no esté hecho en ladrillo deja la sensación de ser frágil .

    De otro lado, por ser una pieza pequeña, de diferentes formas y tamaños, con el ladrillo se logra la mayor cantidad de filigrana en la construcción. Es lo más aproximado a la arquitectura árabe, dice Obregón.

    Tal es el auge de la construcción en ladrillo, que hace dos años estuvo escaso por un largo tiempo.

    Por eso las principales fábricas ensancharon sus plantas o tienen planes para hacerlo.

    Santafé, la fábrica de ladrillos más grande del país, inauguró su nueva planta, con la cual aumenta la producción en un 50 por ciento.

    Por su parte, la constructora Colmena construye su propia planta en Tocancipá.

    Todo para satisfacer la demanda y el gusto por el material que hace realidad los sueños de los colombianos en todos los estratos: el ladrillo.

    No es extraño oir hablar del ladrillo cuando se hace referencia a algo aburrido, pesado o frío.

    Quizá por esa razón es que también se hace una acepción del ladrillo como una teoría de cultura.

     

    Tomado de EL TIEMPO.COM

  • SOLAR CITY, LINZ, AUSTRIA

    En  1992 el municipio de Linz encargó al famoso urbanista austriaco Roland Rainer redactar el nuevo plano regional urbano, el plan maestro para el barrio residencial de Linz-Pichling además de las infraestructuras de la zona.

    Un año después, en 1993 el consejo municipal de la ciudad prevé la asignación de financiación, con la contribución y la colaboración de la Comunidad Europea, para la investigación y la realización de estudios energéticos a probar en la construcción de las casas en Pichling, que sirvan como ejemplo para el tercer milenio.
    En 1994 se reúnen cuatro de las más importantes empresas de construcción no-profit, que confirman su voluntad de financiar el proyecto y el desarrollo de un nuevo asentamiento que comprenda 630 casas de bajo contenido energético en el barrio de Pichling.
    Al año siguiente, se unen otras ocho empresas constructoras y se prevé la construcción de 1.317 viviendas en un área total de 32 hectáreas.
    Para la proyectación de las primeras 630 casas la ciudad de Linz se ha valido del asesoramiento y de la intervención de proyectistas de la importancia de Norman Foster, Richard Rogers y Thomas Herzog este último, desde finales de los años 70, pionero en la construcción sostenible.
    Junto al ingeniero alemán Norbert Kaiser, especializado en ingeniería tecnológica ambiental, el grupo ha tomado el nombre de READ group (Renewable Energy in Architecture and Design). Come consultoría está presente el estudio de Renzo Piano.
    El proyecto concluyó el año pasado, la ciudad ha comenzado desde hace pocos meses la construcción de esta ciudad en la ciudad, una 'Solar City Linz' capaz de acoger a unos 25.000 habitantes.
    Se trata del más amplio experimento de asentamiento en lo que respecta a la construcción sostenible. El principio base sobre el que se funda es la voluntad de promover métodos de construcción de bajo coste, a nivel internacional.
    Los parámetros de sostenibilidad comprenden la atención por lograr la máxima densidad posible, la máxima flexibilidad tipológica, un estudio atento de la viabilidad, es decir, promover y facilitar la viabilidad peatonal o de bicicletas, todo el centro del asentamiento se verá libre del tráfico automovilístico.
    Cada una de las habitaciones aprovechan la orientación del terreno, prevén invernaderos, jardines de inverno, balcones y asomadas para aprovechar de la mejor forma posible el clima y la naturaleza circunstante.
    Pero la proyectación de la 'ciudad solar' prevé también la participación activa de los futuros usuarios que se ocuparán en primera persona de la ordenación de algunas áreas adyacentes a las viviendas y de algunos espacios públicos.
    No en último lugar, la mayor innovación en el campo energético se refiere al suministro de energía, la ciudad no dependerá de hecho de la red de energía exterior, sino que será capaz de cogenerar energía a través del uso de instalaciones 'solares' que, en el futuro, harán que el barrio sea capaz de convertirse en autónomo además de restituir una parte del superávit energético a la red urbana.

    Daria Ricchi

    Tomado de FLORNATURE http://www.floornature.es/progetto.php?id=4539&sez=30

  • Sobre el rigor constructivo del acabado arquitectónico.

    La importancia extrema que debemos dar al acabado final en la obra, tropieza con múltiples factores a tener en cuenta que muchas veces se escapan de nuestra intención de un buen hacer. El boom de los años pasados que plagó de sub contratas mediocres el mercado de la construcción, la falta de gusto para la elección del material por parte de promotores ahorradores,  que discrepan de las calidades sugeridas por Arquitectos y/o Interioristas,  la falta de control de Aparejadores que se limitan a simples tablas estadísticas reguladas por los colegios,  ( por ejemplo: ver x número de m2 de fachada por cada x m2 construídos.)

    Ante éstos inconvenientes, la acción directa de quien diseña o engendra la obra, puede llegar a ser una herramienta para intentar mejorar el resultado final. Esto quiere decir que cuando el edificio salga a la luz, y nazca para ser utilizado, se encuentre en condiciones óptimas de calidad en su acabado, y por supuesto en su estructura, instalaciones etc.  

    Cuántas veces se encuentran a semanas de terminar la obra y a punto de entregar a su propietario, galerías más pequeñas, bancadas desniveladas, juntas de azulejos desportilladas, rejillas abolladas,  electrodomésticos manchados, vidrios rayados y un sin número de elementos que no cumplen ni siquiera con tres elementos primordiales de la construcción, la escuadra, el plomo y el nivel.

    Frecuentar más a menudo la obra, remangarse la camisa, replantear un despiece de ladrillo junto con el albañil, estudiar donde se inicia el chapado de un baño con pieza completa, visitar las fábricas de materiales con el constructor, revisar el 100% de los replanteos de tabiques, etc. Bien es cierto que éstas son labores de la Ejecución Material de la obra en las que se implican Aparejadores y Constructores con jefes de Obra etc, pero ante ciertas circunstancias y sin expropiarles la responsabilidad que sobre ellos recae, ante la inoperancia y la mediocridad, podemos intentar cambiar esa actitud con el ejemplo.

    MAURICIO LÓPEZ RINCÓN

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