LA CULTURA DEL LADRILLO. Bogotá - Colombia

LA CULTURA DEL LADRILLO. Bogotá - Colombia

 

Chicago es una ciudad de concreto; New York, de acero, y Bogotá, de ladrillo. Por todos los lados y con todas sus tonalidades, el amarillo rojizo de la arcilla cocida está en los techos, en las paredes, en las escaleras y hasta en los pisos.

Los constructores colombianos, empíricos y profesionales, utilizan el material en los sitios más insólitos y con las formas más inesperadas: en bóvedas, en arcos, en celosías.

Tal es el auge de esa tendencia que hoy en día las obras más importantes se hacen en ladrillo: el Hotel Forte Capital, el Centro Comercial Andino, la Hemeroteca Nacional, el Archivo de la Nación...

En fin, desde la más humilde vivienda hasta la más sofisticada obra tienen al ladrillo como elemento básico de su arquitectura.

Eso es lo que se llama cultura del ladrillo , por la cual Bogotá tiene una identidad arquitectónica reconocida a nivel internacional.

Esa fama ha llegado a tal punto que los arquitectos extranjeros ven en Colombia un país muy particular en materia de construcción.

A veces, sienten cierta envidia, ya que los costos de la mano de obra, en los países desarrollados, no les permite hacer construcciones en ladrillo.

Por eso el libro Ladrillo, editado por Villegas, tuvo mucha demanda en el extranjero.

Tres razones Para el arquitecto Rafael Obregón, la cultura del ladrillo fue posible fundamentalmente por tres razones.

La primera, por el uso del material en grandes catedrales e iglesias en los años 30, que lo arraigó en las clases populares.

La segunda, por el uso formal que le dieron en los años 50 y 60 los arquitectos Fernando Martínez y Guillermo Bermúdez, y más recientemente Rogelio Salmona, que llevaron a la elite a considerar al ladrillo como un material sofisticado.

Justamente, las Torres del Parque, de Salmona, pusieron un hito en la arquitectura bogotana, que influencia a los jóvenes diseñadores.

La tercera razón es que el ladrillo es un material que se produce en todas partes y no tiene un dominio único, como sucede con otros productos para la construcción.

Sin embargo -anota Obregón- el ladrillo no es un material clásico. Está ausente en las grandes obras gubernamentales; allí siempre se verá la piedra y el mármol como revestimiento de las fachadas.

Al contrario, en vivienda son muchos los ejemplos, inclusive barrios completos construidos en ladrillo. Palermo es uno de ellos, que aún se conserva intacto en varios sectores.

De más reciente data hay buenos ejemplos del uso del ladrillo como Torreladera, en Suba, y Navetas, en La Colina Campestre, donde es el actor principal del diseño.

Hacedor de sueños Pero, además, es un material muy noble, que con el tiempo no se daña ni se desmorona. Siempre está ahí, a la espera de que alguien le hecha mano y comience a construir sus sueños.

Y en materia de diseños y calidad, el ladrillo ofrece muchas posibilidades.

Por un lado, es común el gusto popular por el material, pues consideran que le da mayor solidez a la construcción. Lo que no esté hecho en ladrillo deja la sensación de ser frágil .

De otro lado, por ser una pieza pequeña, de diferentes formas y tamaños, con el ladrillo se logra la mayor cantidad de filigrana en la construcción. Es lo más aproximado a la arquitectura árabe, dice Obregón.

Tal es el auge de la construcción en ladrillo, que hace dos años estuvo escaso por un largo tiempo.

Por eso las principales fábricas ensancharon sus plantas o tienen planes para hacerlo.

Santafé, la fábrica de ladrillos más grande del país, inauguró su nueva planta, con la cual aumenta la producción en un 50 por ciento.

Por su parte, la constructora Colmena construye su propia planta en Tocancipá.

Todo para satisfacer la demanda y el gusto por el material que hace realidad los sueños de los colombianos en todos los estratos: el ladrillo.

No es extraño oir hablar del ladrillo cuando se hace referencia a algo aburrido, pesado o frío.

Quizá por esa razón es que también se hace una acepción del ladrillo como una teoría de cultura.

 

Tomado de EL TIEMPO.COM

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